EDITORIAL

¡Se queman las torres!

La abanderada de la justicia, Diana Salazar, y su equipo logran desenmarañar la red...
domingo, 18 de abril de 2021 · 11:35

Así podría denominarse este thriller, digno de Hollywood o Netflix, que busca impartir justicia y atacar a la corrupción, chantaje y abuso de poder enquistado en las más altas esferas gubernamentales.

Protagonista principal, Diana Salazar, Fiscal General del Estado, abanderada de la justicia, valiente, frontal y sin compromisos; habiendo llegado a esa posición por sus méritos, ha sabido afrontar los retos de su puesto con entereza y frontalidad, sin amedrentarse por amenazas y presiones; es frontal -no se escuda en su alta posición para delegar a otros a cumplir con sus funciones- y sin compromisos se ha dedicado a cumplir con su deber y responsabilidad ante Dios, el país, sus ciudadanos y, sobre todo, para consigo misma.

La contraparte, mafias organizadas y enquistadas en la administración pública que, al estilo “Cosa Nostra”, están formadas por familias y tentáculos en las más altas esferas gubernamentales.

La trama y desarrollo gira alrededor de la aparición de la revolución del siglo XXI, en cuyo gobierno crece y se cobija una constelación de seres hambrientos de autoridad, sedientos de venganza y con ambiciones desmedidas de riqueza y poder, buscando apoderarse y llevarse el dinero del pueblo; necesitando un amplio y seguro paraguas, rápidamente se identificó al mejor de todos, la Contraloría General del Estado; allí se posesiona a una figura codiciosa y golosa de dinero y poder, Carlos Pólit, quien a su vez trae consigo, como su brazo ejecutor, al sociólogo Pablo Celi; como contraparte externa, de esta “Cosa Nostra” criolla, se incorpora a un abogado y familiar cercano y este se convierte en el “asesor de desvanecimientos de glosas y tarifador de servicios” por donde tenían que pasar todos los que buscaban beneficiarse de este “servicio mafioso”.

Montado este tinglado empieza entonces, por un lado, las correrías en entidades como la Presidencia de la República, Ministerio de Energía, Petroecuador y otros sectores del estado para buscar -o crear- el problema y, por el otro, desde oficinas exteriores íntimamente relacionadas, concretar el contacto con empresas o personas ávidas de solución o sedientos de beneficios especiales, llámense estos desvanecimientos de glosas, ágil manejo de contratos u otras “vivezas”.

Cuando fuga a Estados Unidos Polit, su adlátere y entonces subcontralor Celi, se apodera del puesto y -a la sombra del silencio cómplice del poco antes posesionado presidente de la república, sus asesores, y de toda la Asamblea Nacional- otra oscura entidad, el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social Transitorio, acolita la usurpación del cargo y lo unge y premia nombrándolo Contralor Subrogante, para que así siga operando este famoso tinglado.

La abanderada de la justicia, Diana Salazar, y su equipo logran desenmarañar la red y desenmascarar a las más íntimas[JP1]  entrañas de la mafia y los lleva a órdenes de los jueces.

Segunda temporada será la actuación de los jueces y su probidad.

 

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