Clemente Orellana

Los fármacos un derecho inalienable

¿ Hasta dónde es ético y moral el negocio o la vida de las personas? ...
lunes, 15 de febrero de 2021 · 12:10

Con la instauración de “las licencias obligatorias” que reemplazan a las “patentes” de los laboratorios transnacionales en la elaboración y venta de fármacos,especialmente aquellos de reciente descubrimiento y que únicamente podían ser producidas por el laboratorio que patrocinó su investigación, la cual por supuesto demanda una millonaria inversión, se cree que alrededor de los USD dos mil millones y cerca de diez a quince años, por fármaco, hasta pasar por las tres fases de investigación que obligan instituciones como la US Food and Drug Administration (FDA) de los EE.UU. y que muchas veces tales investigaciones son rechazadas por presentar complicaciones secundarias deletéreas para el ser humano, con pérdidas importantes de dinero para los laboratorios, se inicia una nueva era en la industria farmacéutica nacional. Las patentes tienen diez años de protección para que el laboratorio pueda recuperar el capital invertido y por supuesto que lo hace en pocos años, siempre y cuando la molécula tenga beneficios y utilidad en enfermedades importantes y graves, así tenemos la famosa atorvastatina (Lipitor) de Pfizer, la mejor estatina del mundo para bajar el colesterol y que ya es fabricada por laboratorios ecuatorianos y de América Latina, porque la patente expiró hace algunos años.

 ¿ Hasta dónde es ético y moral el negocio o la vida de las personas? dentro de un sistema “capitalista salvaje” cruel e inhumano, depredador e injusto,inequitativo y deletéreo para la humanidad, la respuesta es obvia, primero son las personas y después las ganancias.La gente se muere porque no puede adquirir los fármacos, por ejemplo en África Subhariana las personas con diabetes no pueden comprar la insulina descubierta en 1921 y cuya propiedad intelectual fue noblemente cedida a la humanidad por sus descubridores y el diabético vive pocos meses.¿Por qué un frasco de insulina que cuesta menos de un dólar fabricarlo, en el Ecuador se lo vende en 18,24, dólares y la insulina Lantus en 54 dólares?, ¿por qué la hormona de crecimiento cuesta 105 dólares el frasco y el tratamiento por mes cerca de los 1.000 dólares, es decir el año 12.000 dólares, siendo imposible tratar a los niños ecuatorianos que necesitan ésta hormona? Si analizamos el coste de los fármacos oncológicos, los inmunosupresores para los programas de trasplante de órganos, los retrovirales para frenar la invasión viral en el Sida, ahora las vacunas para el Saras-Cov-2, que está diezmando al mundo, y que la humanidad necesita con desesperación, debemos vacunar al 70 a 90% de la población, y que es parte de los planes de gobierno de los presidenciables ganadores, a pesar del “empate técnico” entre el segundo puesto entre Guillermo Lasso y Yaku Pérez, que se encuentra en disputa voto a voto, declarando al ganador,  así la diferencia sea de un solo voto, porque eso es la Democracia, aceptar haber ganado o perdido, en escrutinios transparentes, en donde no haya dudas y pase a la segunda vuelta, quien deba pasar; existe en la actualidad una carencia de vacunas pentavalentes, para nuestros niños, faltan fármacos sedantes en las UCI, para poder intubar a los pacientes graves con Covid-19, que tienen desbordadas las salas de los hospitales, las personas diabéticas no reciben los medicamentos para tratar la diabetes, en definitiva, atravesamos una “crisis” de salud muy grave, simplemente los pacientes se mueren por falta de recursos,convirtiéndose la vida en un artículo que tiene precio. El nuevo gobierno, que asuma el mando, sea cual fuere, tiene un reto enorme, de lo contrario, puede desbordarse la violencia en el país.

 

Los laboratorios transnacionales tienen la obligación de abaratar los costes de los fármacos, para que puedan competir con los genéricos y las copias, deben disminuir los gastos en cocteles, viajes, entrenamientos en el exterior, que por la pandemia de Covid-19 están totalmente cancelados, latisueldos de sus gerentes y todos los beneficios que se otorgan entre sus empleados y en los médicos que prescriben sus productos. Los laboratorios nacionales tienen el reto enorme de producir medicamentos con la misma “biodisponibilidad y equivalencia de la molécula original” esto es que hagan fármacos de calidad y no envasen “harina”, para que los médicos del país tengamos confianza en lo que estamos prescribiendo y entremos en la cultura de los genéricos, tan importante justamente en los países desarrollados, para beneficio exclusivo del ser humano, de la especie, de los pueblos, de la propia humanidad…

 

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