EDITORIAL

Cuando los que se van… son los nuestros

La verdad palpable es que el dolor y la ira contenida son insaciables y solamente el tiempo curara las cicatrices, pero no las heridas ...
miércoles, 5 de agosto de 2020 · 10:04

Es difícil pensar y sentir la angustia de familiares y amigos cuando alguien cercano se va porque tiene que irse debido a la maldita pandemia que ellos no la han creado. Será que la impotencia de no saber a quién culpar pueda más que la consistencia moral y ética de saber que todos son culpables. Culpable el que contagia y culpable el contagiado, por lo menos así nos hacen creer desde arriba, para así también ellos lavarse las manitos al típico estilo de “Poncio Pilatos”.

La verdad palpable es que el dolor y la ira contenida son insaciables y solamente el tiempo curará las cicatrices, pero no las heridas que la pandemia deja al mundo. Duele ver como cientos o miles de familias ya tienen el recuerdo nefasto del 2020 como algo que ha costado más que un siniestro natural como los huracanes, terremotos o maremotos…, este siniestro ya ha cobrado más vidas que muchas guerras.

Y lo peor es como esta desgracia vino para quedarse, su histórico número de fallecidos se contarán por millones y la humanidad que siempre es al principio alarmista y luego bien conformista, aceptara el destino nefasto como designios del hombre desprevenido o como advertencias del ser divino. Al fin y al cabo aceptara y escribirá en la historia…, allá por los años 20 del siglo 21 hubo una peste traída por el mal comportamiento humano que arrasó con la integridad de miles de familias dejando una secuela de miedo y terror sobre la faz de la tierra…

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