DANIEL SUAREZ

Soberanía y defensa de la biodiversidad en Galápagos

Las islas encantadas son parte de la soberanía marítima y territorial del Ecuador desde  su proceso fundacional, venciendo en aquel entonces los intereses de las potencias globales que siempre las anhelaron como territorio a ser anexado para sus protervos fines expansionistas...
martes, 28 de julio de 2020 · 06:33

El escenario público se ha conmocionado por una amenaza a la soberanía de nuestro Ecuador, ahora el ciudadano mira con preocupación que una enorme flota pesquera multinacional  pretende arrasar y alterar posiblemente de manera irreversible el patrimonio natural de la humanidad, nuestras islas Galápagos y su hermosa y rica biodiversidad.

Galápagos es un ícono de la lucha por conservar el proceso evolutivo que ha permitido el florecimiento de la vida en el planeta tierra, para todos es conocido que el insigne científico Charles Darwin pudo confirmar su tesis de la evolución de las especies al visitar las islas encantadas en 1835. A partir de estos emblemas de la ciencia, la necesidad de conservar este patrimonio natural se convierte en una tarea que no solo involucra a los hombres y mujeres de ciencia, sino a estadistas y ciudadanía global.

Las islas encantadas son parte de la soberanía marítima y territorial del Ecuador desde  su proceso fundacional, venciendo en aquel entonces los intereses de las potencias globales que siempre las anhelaron como territorio a ser anexado para sus protervos fines expansionistas dada su enorme importancia geoestratégica, no olvidemos que el archipiélago fue siempre centro de abastecimiento de las rutas marítimas en los siglos XV al XVII. En el contexto de la Segunda Guerra Mundial, fue cedida su soberanía temporalmente al servicio del gobierno norteamericano, que instaló una base militar de apoyo a su enfrentamiento con Japón en la guerra del pacífico. En el siglo pasado en 1978 y con su nombramiento merecido como Patrimonio Natural de la Humanidad, Galápagos ha recibido felizmente la atención global para mantener ese estatus.

Este escenario actual de depredación enfrenta la codicia de un mercado que moviliza 10.000 millones de dólares al año en la insaciable sed de enriquecimiento por la colocación de especies del mar exóticas, todos conocemos que el mercado chino ve con codicia inagotable el consumo de aletas de tiburón, utilizadas en industrias farmacéuticas y de alimentación, también se suma el consumo de grasa de especies como la ballena, tortugas marinas y el despreciable comercio de snacks de frutos del mar como el pepino o la merluza. Esta amenaza apocalíptica debe ser detenida inmediatamente por el sector gubernamental, el cual ha mantenido un silencio cómplice y una actitud condescendiente al no recurrir a los foros internacionales y denunciar este atropello a la humanidad.

Es urgente configurar una veeduría ciudadana constituida por Universidades, hombres y mujeres de ciencia, ONGs , organizaciones sociales, que exija al gobierno actual medidas inmediatas de protección de la zona marítima y su biodiversidad amenazada.

El Ecuador entero debe permanecer atento al proceder gubernamental y demandar la protección de un bien que debe seguir siendo el santuario de centenares de seres vivos que alimentan la vida en el océano pacífico y que sin duda nuestros hijos y nietos tienen el derecho de saber que podrán disfrutarlo a futuro por el bien de la humanidad.

Valorar noticia

0%
Satisfacción
0%
Esperanza
0%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia

Comentarios