EDITORIAL

Estamos cansados de improvisaciones

El director de orquesta pone en orden y contexto a los más calificados músicos...
domingo, 28 de junio de 2020 · 05:15

Ecuador está en cuidados intensivos… allí hemos sido abandonados por los últimos gobernantes.

Basta de improvisaciones o experimentos, necesitamos profesionales responsables y capacitados, que lleven consigo la ética y la moral.

Gobernar un país es como dirigir una gran orquesta a la que todos quieren escuchar, es como gerenciar una gran empresa transnacional a la que todos quieren emular y seguir, es como sembrar el campo o construir un edificio… hay que hacerlo bien desde sus cimientos, desde su inicio.

El director de orquesta pone en orden y contexto a los más calificados músicos, los guía y potencia en el momento que cada uno debe entrar en escena, para así poder obtener una obra de arte extraordinaria, bonita, agradable y placentera; con fuerza, poesía y personalidad imprime energía y temperamento a sus músicos, su huella queda patentada en cada representación. Pero para llegar a eso necesita decisión, educación, preparación y permanente sacrificio, además de demostrar capacidad, talento y éxito progresivo con resultados claros y positivos.

La constitución física, amén de su inteligencia, grado de conocimiento general, carácter y personalidad, la relación con cada uno de los miembros de su orquesta y el grado de conocimiento de la obra musical aseguran su éxito. Cuando un músico en la orquesta desentona, no se señala a él como responsable sino al director pues su función es… dirigir adecuadamente. 

Para dirigir una empresa se elige a un profesional con larga y profunda preparación, con conocimiento práctico y con aptitudes gerenciales, capaz de responder a casos de crisis, tener visión de futuro y acrisolada honestidad en sus actuaciones y decisiones; cuando una empresa colapsa, no se señala como responsable al obrero, albañil o carpintero sino al administrador pues esa es su obligación… dirigir y supervisar.    

Los presidentes exitosos y reconocidos se han preparado, capacitado, han ido escalando posiciones de compromiso y cada día de mayor responsabilidad, hasta llegar a ser regentes o gobernantes de sus países; para su éxito han tenido que superarse, ser mejores y demostrar que lo pueden hacer, mediante estudios, preparación, capacitación y experiencia de trabajo.

Tenemos la obligación de votar por un candidato que, como director de orquesta controle, dirija y mande adecuada y oportunamente a sus ministros y funcionarios; tenemos el deber cívico y responsabilidad moral, de votar por un presidente que reconstruya la economía, que cree fuentes de empleo, que mediante educación y recursos saque al Ecuador de la profunda crisis en la que hemos caído.

Sin excusas tenemos que elegir un presidente que este preparado, sea capaz y decidido a luchar por el bienestar del Ecuador y no por el suyo personal, de sus familiares o amigos… es nuestro deber.   

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