EDITORIAL

Se marchó un grande del fútbol!

Paz en su tumba!
viernes, 26 de junio de 2020 · 05:12

Lo acontecido con  un ex deportista ha sido muy penoso, pero debe servir de lección de vida y fuente de referencia y aprendizaje para lo que hoy sucede en Ecuador y lo que buscamos para mañana.

Cuando una persona que seguramente era indispensable como arquero del equipo, forjó su futuro profesional en las oportunidades que se le dieron en el equipo y en la selección, era aún un joven desconocido en el mundo del deporte y la política y por consiguiente nadie podría imaginar lo que la vida le iba a deparar.

El deportista se convirtió en referente del “ídolo del astillero”, el equipo más popular del Ecuador, una pieza importante que llegaría a la final de la Copa Libertadores de América y que, de no ser por intervenciones reñidas con la honestidad, pudo haber sido campeón de América; esas grandes actuaciones como golero del equipo, en ese entonces sensación del Ecuador, le sirvieron a para ser el custodio titular del arco de la tricolor. Entonces, había llegado a lo más alto.

Esa brillante carrera deportiva le sirvió para ser parte importante de los principales medios de comunicación  del país y convertirse paulatinamente en referente de jóvenes que veían en él, lo que se podría conseguir con esfuerzo, dedicación, trabajo y humildad.

Lamentablemente ese éxito que había conseguido en lo deportivo y periodístico, lo hicieron un buen recaudador de votos para algún grupo político de turno que quería demostrar que tenía la “confianza del pueblo”; no se habían fijado en el por sus atributos como ser humano, sino que utilizaron como una pieza de ajedrez y con buena oportunidad de convertirlo en un abanderado de esa tendencia política y así lograr captar más votos… Las mieles del poder cautivaron al ex arquero que decidió ir a esas lides alejadas del deporte y de lo que sabía hacer bien.

No cabe ahondar quien, que partidos o movimientos políticos lo buscaron, pero ellos son responsables de convertir al deportista en un  político que, buscando estar presente en las elecciones, daba frutos electoreros a quienes lo auparon; lamentablemente en ese devenir de las cosas y circunstancias, perdió su norte y con ello se malgastó un referente deportivo y de emulación para el Ecuador entero. Paz en la tumba de un gran deportista.

Aprendiendo la lección, debemos elegir un presidente ajeno a las componendas y arreglos de último momento, que no llegue con compadrazgos y deudas políticas. Necesitamos un presidente que gobierne al país en beneficio de todos y que, rompiendo con corruptos que tienen atado al estado, nos devuelva un país lleno de esperanza y con la seguridad de que tenemos un presente y un futuro promisorio.

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