Clemente Orellana Sáenz

La Democracia ecuatoriana

Desde que tengo uso de razón he vivido un gran número de gobiernos, regímenes militares, presidentes interinos, presidentes constitucionales...
lunes, 16 de noviembre de 2020 · 06:00

Desde la instauración de la República del Ecuador el 13 de mayo de 1830 por parte del cabildo y los notables de Quito se constituyó el Estado libre e independiente del Ecuador, que debió llamarse Quito y a partir de esa fecha nuestra democracia ha sido débil y rota en una gran cantidad de ocasiones por las “guerras Intestinas” denominadas así por mi padre Julio Gonzalo Orellana Barriga cuando era capitán de caballería y ganó el primer premio del concurso histórico promovido por Galo Plaza Lasso en 1951, libro que debe reposar en el Ministerio de Defensa y que no se lo conoce. La política en la historia del Ecuador y de todas las naciones del mundo siempre ha sido convulsionada, peligrosa, violenta, excluyente, intolerante; bajo el manto de las ideologías denominadas de izquierda, centro y derecha y sus ramas de ultraizquierda y ultraderecha, se ha querido etiquetar a las personas, cuando en la realidad se supone que todas las ideologías luchan por el bienestar del hombre, por la equidad económica y social, pero a nombre de ellas como en las guerras religiosas se asesina, se encarcela, se persigue a quienes disienten del gobernante de turno y se suceden como en un remolino los gobiernos de turno por lo general frágiles y débiles que son cambiados uno tras otro por la decisión poderosa de las manifestaciones populares en las calles, que terminan siendo incontrolables y derrocan gobiernos, tiranos, dictadorzuelos, que pensaron podía quedarse eternamente, excepto estados fallidos que han tenido dictadores hasta la muerte de ellos.

Desde que tengo uso de razón (nací en 1951) he vivido un gran número de gobiernos, regímenes militares, presidentes interinos, presidentes constitucionales, hemos ido al vaivén de la inestabilidad de gobiernos fugaces que cayeron por sus propios errores, que desataron la ira del pueblo, cuyos mandatarios huyeron como pudieron al exterior; sin embargo cumplimos 10 años de un período denominado el “correismo” en donde su líder Rafael Correa Delgado, logró mantenerse en el poder más o menos estable y tranquilo durante 10 años, excepto por la sublevación de los policías del 30 de septiembre de 2010, gracias a un ingreso por las ventas del petróleo impresionante y a una disposición de cerca de 300.000 millones de dólares. Se gozó de presupuestos anuales elevadísimos durante 8 años hasta el derrumbe de los precios del barril de petróleo que bajaron de 100 dólares hasta cerca de 20 y la reevaluación del dólar norteamericano, la popularidad se vino para abajo, alcanzando apenas un 39.36% de votos en las elecciones del 19 de febrero de 2017,es decir casi el 61% de los electores ya no respaldaron al gobierno de Alianza País del presidente Correa, que se vio envuelto en graves denuncias de corrupción con la siniestra empresa brasileña Odebrecht, los papeles de Panamá, el petróleo Chino, la refinería del pacífico, el caso “sobornos” con una sentencia de 8 años de prisión para el ex presidente Rafael Correa Delgado y otros grandes negociados que han sido parcialmente fiscalizados en el gobierno de Lenin Moreno.

Parece que el ganador en la segunda vuelta en las elecciones del 02 de abril de 2017 fue el candidato Guillermo Lasso Mendoza para presidente y el doctor Andrés Páez Benalcázar para vicepresidente, que tenían la dura tarea de reconstruir al país, re institucionalizar a la fiscalía, contraloría, procuraduría, justicia, parlamento, que se han visto muy afectadas en estos 10 años últimos. Sin embargo a pesar de las graves acusaciones de “fraude” electoral después del “apagón de las computadoras, se declaró triunfador al binomio del correismo representado por el licenciado Lenin Moreno Garcés y el ingeniero Jorge Glas Espinel; sin embargo al poco tiempo se dio un “divorcio” violento, escandaloso, entre Lenin Moreno y su mentor político Rafael Correa Delgado, que terminó con la cárcel y defenestración de Jorge Glas de la vicepresidencia y con el fallo histórico en contra de los autores y cómplices del caso más sonado el de “arroz verde” o “sobornos 2012 – 2016.

Ahora en noviembre del 2020 a pocas semanas de las elecciones presidenciales del 7 de febrero de 2021, se vuelve a repetir el escenario político con el candidato Guillermo Lasso Mendoza y Alfredo Borrero Vega, para la presidencia y vicepresidencia respectivamente, siendo las preferencias electorales claramente en favor del binomio mencionado y posibles ganadores de las elecciones, habida cuenta su sólida alianza electoral con el Partido Social Cristiano, liderado por Jaime Nebot Saadi, quien en forma inexplicable no se lanzó a la candidatura presidencial, quizá por sus derrotas anteriores y cansancio de la política nacional. Hace pocos días Álvaro Noboa Pontón, emergió de las cenizas y anunció su postulación a la presidencia, bajo el membrete de un partido hecho por el esposo de Pamela Martínez, sentenciada en el caso “sobornos” y que ya fue impugnado por los partidos Social Cristiano y Creo. Sin embargo, Diana Atamaint Wamputsar presidenta del Consejo Nacional Electoral, anuncio hoy 12 de noviembre de 2020, que Álvaro Noboa Pontón no puede ser candidato a presidente y no puede ser calificado, por no cumplir con los tiempos y procedimientos, lo que no es la última palabra, porque Noboa puede apelar ante el Tribunal Contencioso Electoral, quien decidirá la suerte de Álvaro Noboa. Esperemos que el país salga robustecido de éste proceso eleccionario y la democracia ecuatoriana se fortalezca, para el beneficio del desarrollo sostenido que necesita el país en un ambiente de paz, seguridad jurídica y social, con un sistema social más equitativo y justo, que se elimine la pandemia de “femicidios”  infames, que azotan con fuerza a nuestras mujeres, que se respete la Ley y el Derecho y logremos ser una “potencia” en turismo, agricultura y cultura.

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