Clemente Orellana Sáenz

¿Cómo está la justicia en el Ecuador?

Todos los pueblos de la tierra dentro del marco ideológico de su existencia y desarrollo, han tenido la enorme preocupación de administrar justicia, como elemento básico de paz...
lunes, 26 de octubre de 2020 · 06:00

Uno de los derechos inalienables de la persona, es el poder tener un sistema judicial, que lo ampare, dentro de un “poder” independiente y autónomo, libre de toda injerencia política, a fin de que no se convierta en un factor de persecución o “chantaje” de cualquier tipo y las sentencias no sean “tarifadas” de acuerdo al poder económico de los actores dentro de un juicio en cualquiera de las áreas del Derecho.

Todos los pueblos de la tierra dentro del marco ideológico de su existencia y desarrollo, han tenido la enorme preocupación de administrar justicia, como elemento básico de paz y armonía entre sus miembros, así tenemos el pensamiento griego y el romano como aporte a  la ciencia jurídica occidental; el de los Reyes Católicos de España, una vez iniciada la conquista de América; la aplicación del derecho común frente al derecho natural; la existencia de los derechos existenciales en la Biblia y el Antiguo Testamento; la manifestación del Derecho Canónico una vez caído el Imperio Romano y así revisando brevemente la Historia del Derecho, cada pueblo tiene su propia historia.

Tenemos el sistema jurídico musulmán; los “fueros” ,las “cartas pueblas” y las “fazañas” en la España de la Edad media y en nuestra América las grandes civilizaciones Maya, Azteca e Inca y pueblos nativos tenían sus códigos específicos de “buen vivir” y aplicación de sanciones, que hasta ahora se la ejerce en la llamada “justicia indígena” y que consta en la Carta Magna del 2008,en una peligrosa cosmovisión, que rompe la unidad jurídica del país. Infelizmente en nuestra Nación la justicia no goza del prestigio adecuado, por la enorme “corrupción” imperante en nuestro sistema judicial, que se refleja en los miles de presos sin sentencia, que se encuentran hacinados en las cárceles y estas se convierten en las mejores escuelas para aprender los métodos más sofisticados para “delinquir”, con sistemas criminales de venta de “seguridad”, accesos a la alimentación, a visitas, uso de teléfonos, como en los últimos días que fue descubierta una banda organizada, cuyo jefe era el mismísimo director del centro penitenciario en Guayaquil y que guarda prisión, en donde antes era el jefe máximo; en los juicios eternos e interminables, para lograr que avancen, hay que dar sumas de dinero a los empleados, que se encargan de dar el trámite correspondiente, hasta que llegue al juez, en donde todos sus elementos pueden ser “coimados”, los peritos cobran cuantiosas sumas, porque tienen que dar el porcentaje o “comisión” al juez que los nombra y al secretario que cobra, que está en 30% y por supuesto pagan los actores; los honorarios de los abogados, que actualmente son impagables, pueden ir desde los mil a cientos de miles y hasta millones de dólares. Sin embargo, existen jueces incorruptibles, que no se prestan a sinvergüencerías, y que cumplen a cabalidad con sus funciones y tenemos que reconocerlos, porque nos devuelven la fe en el sistema judicial.

Y a esto hay que señalar la corrupta politización de las cortes de justicia, con jueces vinculados a la “partidocracia” y que cumplían consignas específicas para utilizar la justicia como arma política y destrozarle al opositor; recordemos la famosa “pichi corte” que fue el detonante para la estrepitosa caída de Lucio Gutiérrez por obra de los “forajidos”; La Corte Nacional fue establecida tras la promulgación y publicación de la actual constitución nacional en el 2008,y, reemplazó en funciones y atribuciones de la antigua Corte Suprema de Justicia,  que es el máximo tribunal de justicia ordinaria del Ecuador y el más alto órgano jurisdiccional de la Función Judicial, tiene competencia  sobre todo el territorio nacional y su sede se encuentra en la ciudad de Quito. Mención aparte constituyen los juzgados de tránsito, quizá los más corruptos por la materia que están juzgando, habida cuenta que existen cerca de 1.000 accidentes por mes…Finalmente la “prisión preventiva” es otra forma de chantajear y perseguir al oponente político por parte de los fiscales y jueces. Quizá en un futuro cercano los ecuatorianos podamos contar con una justicia rápida, eficiente, honesta y creíble y disfrutemos de la tan ansiada “seguridad jurídica”, uno de los pilares básicos de un sistema social equitativo y justo. El nuevo gobierno, que emerja de las elecciones del 2021, debe ayudar de alguna forma, que haya una justicia independiente y pura, para sancionar y parar la corrupción que como cáncer metastásico nos está consumiendo a la Nación.

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