IRVING RAMÓ

No quiero que mi obra se venda en una gran galería, sino que llegue el mensaje

Trabaja al óleo, acrílico y aerosol. Ama bocetear con tintas. No cree en las profesiones y tampoco en la inspiración. La Verdad habló con el artista.
domingo, 28 de junio de 2020 · 11:18

Confieso que esta fue una de las entrevistas más difíciles que he hecho en mucho tiempo y es que Irving Ramó sorprende con cada respuesta. No tiene nacionalidad. No tiene edad. No cree en la inspiración y tampoco en las profesiones. Cuando habla del arte no lo hace como un artista de los que estamos acostumbrados a escuchar. Mientras dura la conversación, levanta siete veces la taza de café y me dice: “ Tengo un rollo casi psicomático con el café”.

Para Irving, la pintura es una herramienta que usa para materializar formas e ideas de una manera más fiel, porque como dice: “todo es parte de un proceso”.  

Le pregunto en qué momento de su vida pintó su primer cuadro y me responde: “el primer cuadro seguramente se hizo mucho antes de que nazca”. Y cuando le digo cuál es la obra que más le gusta, me dice: “aún no pinto nada que me guste, porque de lo contrario habría dejado de pintar”.

Explica que no cree en la inspiración, pero de inmediato asegura que a él le mueve  el hecho de materializar en una idea y que esa idea termine en una forma. “No tengo ninguna fórmula para el momento creativo, sino más bien estoy siempre en mi rollo, siempre atento a los estímulos de la vida. Estar aquí ya es súper inspirador. Hasta las situaciones jodidas me resultan inspiradoras. No tengo una estructura para el momento creativo”, dice.

Exposiciones

La primera exposición que sacó fue en 2015, en Barcelona, España, en un sitio llamado Martillo. “No es algo de lo que me siento orgulloso”, asegura. Pero en Ecuador, su primera muestra fue en Más Arte. “Me gustan ciertas cosas de mis pinturas, pero no estoy completamente satisfecho y espero no estarlo en largo tiempo”, cuenta. Y es que para Irving, el sentirse cómodo es un tema “jodido”, porque piensa que eso es lo más cercano a ser parte de esta masa que está puesta sobre la mesa, sin ninguna pregunta.

No cree en las profesiones, porque dice que son ideas acumuladas en una palabra. “Quienes hacen las cosas más interesantes, capaz y son los que ahora tienen la facilidad de hacer muchas actividades al mismo tiempo, sin ser parte de una profesión. Estamos dejando la caverna de a poco”, sostiene. 

“Todos podemos crear”

¿Qué se necesita para ser artista? le pregunto. “En todos existen las posibilidades para generar algo creativo y dentro del mundo de la creatividad; de las imágenes y de las ideas, estamos todos. Todos tenemos la opción de la creación. El mejor abogado seguramente es el más creativo. El mejor pintor será el más arriesgado; todo depende en lo que te desarrolles”, me responde.

Trabaja el óleo, acrílico, aerosol. Ama bocetear con tintas, y por ahora usa un lápiz azul para bocetear, porque cuenta que se siente a gusto con ese tono. “Me ayuda a cambiar, a mover cosas”. Usa cortes, láser para ciertas necesidades, a veces utiliza render en programas de modelado 3D. Nunca se formó como pintor. Su formación radica en estudiar los libros, en cada vez que viaja meterse en los museos, analizar las pinturas.

Siempre le interesó el diseño gráfico, como una herramienta de comunicación. De hecho, en su obra hay mucho diseño gráfico. De su lado familiar me habla poco, pero relata que no fue difícil que comprendan lo que hace. “No es lo más común decir voy a ser artista o diseñador. El hecho de hacer, construir, fabricar, aportar en algo, estar en la música, en lo gráfico y en la pintura, es lo que me despierta a diario”.

Entre la ciudad y la paz

El estudio donde Irving trabaja está cerca de la González Suárez, en la ciudad de Quito y reside en Guápulo, en un lugar campestre, alejado de la ciudad, pero a la vez dentro de ella. “En mi obra hay mucho de recopilación de arquetipos gráficos que fueron graficados en diferentes lugares del mundo, en diferentes tiempos.  Me interesa el misterio no codificado de lo antiguo”, dice cuando me explica en qué radica su obra.

Así es Irving Ramó, un artista que por ahora no tiene nada planificado, pero quiere que más público llegue a ver su obra. “No quiero que mi arte se venda en una gran galería. Mi objetivo es que el mensaje llegue a más personas”.

En el video podrás ver un poco de Signes, en Barcelona, del artista Irving Ramó.

 

Valorar noticia

0%
Satisfacción
0%
Esperanza
0%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia