CRÓNICA DE VIAJEROS

De viaje por el norte de Ecuador

Cascadas, piscinas de aguas termales, el bosque único de polylepis en la provincia de Carchi y sitios increíbles para acampar es lo que descubrirás en esta crónica de viajes, de la mano del fotógrafo Robert Gibson.
sábado, 27 de junio de 2020 · 07:00

Al abrirnos paso entre la espesa vegetación, se podía sentir esa formidable sensación que produce entrar en las profundidades del majestuoso bosque andino. Los colores se intensifican de una manera única y las sombras se diluyen junto a los pequeños riachuelos de cristal.

En estos bosques, la poca luz solar irrumpe entre la neblina violeta que se desliza suavemente entre las ramas  torcidas y llena el ambiente de encanto y misterio. Entre más espesa la neblina, más espectacular es su indomable belleza. Tomamos un manojo de hojas caídas y tierra entre las manos, su aroma salvaje y enigmático nos deleita a seguir percibiendo su frágil belleza.  

Una vez pasado el umbral hecho por los viejos arboles,  continuamos caminando hacia las vertientes sagradas de la tierra. En estos lugares los volcanes comienzan calentando por debajo de lo que podemos ver y pisar, el agua sale a la superficie a través de grietas y vertientes. Estas aguas se las conoce con el nombre de termas y son utilizadas para piscinas terapéuticas y medicinales.

Aguas termales

En todo Ecuador hay gran cantidad de termas, pero en esta ocasión viajaremos primero al Pogyo de la Chimba, provincia de Pichincha, luego al bosque y termas de Timbuyacu en Imbabura. Después continuamos en la hermosa provincia del Carchi hacia los bosques de Goaltal, Polylepis y Guanderas. Terminamos el recorrido en las termas de la Gruta de la Paz y las Aguas Hediondas por Tufiño.

Para llegar al Pogyo de La Chimba, partimos desde la población de Pesillo al norte de la ciudad de Cayambe. Tomamos la vía a la laguna de San Marcos y nos desviamos a la derecha al pasar el puesto de control. Esta vía nos lleva hasta los tanques de agua, para continuar hasta una Y. Aquí continuamos por el camino hacia la izquierda.

Desde Pesillo hasta el Pogyo son 45 minutos en vehículo. Usualmente hay derrumbes en el camino, pero se puede continuar caminando hacia la quebrada donde se encuentra el Pogyo y un hermoso remanente de bosque primario. En el lugar hay espacio para armar las carpas. El agua es cristalina con una temperatura bien caliente que nace del volcán Cayambe. El sitio es fantástico, se puede quedar toda la noche inmerso en sus mágicas aguas y ver las estrellas pasar.

Regresamos a Pesillo y tomamos la vía a Zuleta que está dentro del Valle de los Arcoiris o conocido también como el valle  de Angochagua. Esta zona contiene vestigios ancestrales de tolas esparcidas en toda el área.   

Acampar y explorar

Eventualmente llegamos a la ciudad de Ibarra en dirección a Urcuquí hacia la pequeña población de Iruguincho que está situada en las laderas de la cordillera occidental. Este es uno de los ingresos para caminar hacia la zona alta de la reserva ecológica Cotacachi- Cayapas.

Desde Iruguincho a las termas de Timbuyacu son 10 minutos en carro. En el lugar hay 2 piscinas de agua tibia. La temperatura del agua no es tan caliente, pero es un buen lugar para acampar y explorar el bosque nativo y ver diferentes especies de árboles y bromélias. Al final del trayecto hay una increíble cascada llamada Conrrayaru con un salto de más de 20 metros de altura.

Nuestra siguiente parada nos lleva a un piso altitudinal totalmente diferente, pero primero pasamos por el valle de Salinas por donde pasaba el tren y podíamos disfrutar del tradicional baile de botella. Desde este punto se empieza a descender entre colinas hacia la zona húmeda que baja hacia la ciudad de San Lorenzo.

Antes de llegar a la población de Lita, entramos a La Carolina. Este camino nos lleva a cruzar el río Mira y adentrarnos hacia el poblado de Las Juntas. En este punto se deja el vehículo y pueden buscar un guía local que conozca el sendero para adentrarse en el bosque selvático.

Esta caminata nos permite observar una amplia diversidad de flora y fauna característica de la zona, orquídeas, líquenes, musgos, guatusas, tucanes, etc. En el trayecto hay varias cascadas, pero hay dos que no pueden dejar de conocer: el Chorro Blanco y Santa Rosa, que son espectaculares y relativamente fáciles de llegar.

Mira y los polylepis

Retomamos el mismo camino hacia Salinas con dirección al control de policía de Mascarilla en el caluroso valle del Chota. Apenas pasamos el control hay una Y, por donde nos desviamos a la población de Mira, que es conocida por las brujas voladoras y el delicioso licor Tardón Mireño hecho con puntas, azúcar y jugo de naranja. Más al norte llegamos a la pintoresca ciudad de El Ángel. Aquí se festeja cada año en septiembre, la carrera de hípica cacería del zorro. Al frente del parque principal hay un pequeño museo arqueológico con interesantes  piezas de la cultura Pasto.

Continuamos hacia la población de La Libertad para empezar la subida hacia el páramo y la reserva ecológica El Ángel. Pasando esta población hay otra Y, a la derecha nos conduce a las lagunas del Voladero y a la izquierda a la laguna de Razococha y al misterioso bosque de papel, mejor conocido como polylepis en el cañón del colorado.

Su nombre es tributo al intenso color rojo característico de este árbol con corteza frágil parecido al papel. El bosque milenario es bello y único en esta región, además se puede observar la planta insignia de este páramo, el frailejón que tiene propiedades medicinales. Hay un lodge construido en el sitio que cuida el bosque y ofrece estadía a los visitantes. Esta hostería es un buen ejemplo de conservación con resultados beneficiosos para la naturaleza y las personas.

La magia de El Ángel

Regresamos a la ciudad de El Ángel para tomar la vía a la ciudad de Bolívar, en el camino pasamos por el pequeño pueblo de García Moreno. Desde aquí podemos bajar a la laguna de La Encañada que está a 5 minutos por un camino empedrado. Una vez que llegamos a Bolívar se puede degustar de los rosquetes con polvo de azúcar y conocer el museo que contiene restos de mastodontes y otros animales ancestrales encontrados en la quebrada de Cuesaca.

Seguimos por la panamericana hasta llegar a La Paz, desde este punto nos dirigimos en dirección Este para descender hacía la Gruta donde en su interior se construyó un santuario dedicado a la virgen de la Merced. Esta imagen fue colocada en la segunda década del siglo XX.  

Dentro de la caverna pasa el río Apaquí con una singular tonalidad chocolate. A un lado de la gruta está la piscina termal que es alimentada desde las profundidades de la gran caverna. Regresamos a la Panamericana en dirección hacia el Norte para entrar en el poblado de Mariscal Sucre o Huaca. Desde estos 2 lugares se puede partir al místico bosque de Guanderas que está a lo largo de toda la cordillera oriental. El nombre de Guanderas es debido a este espectacular árbol de 30 metros de altura con ramas fulcreas que crecen alrededor del árbol hacia el suelo. Este es uno de los pocos bosques nativos en la zona que ha sobrevivido a la deforestación masiva.

Caminar en su interior es como viajar en el tiempo de los dinosaurios con una vegetación deslumbrante. Una de las razones principales de su conservación es debido a la compra de varias hectáreas por la fundación Jatun Sacha que estableció la estación biológica. En este lugar se puede pasar la noche como voluntario y aprender de la flora y costumbres locales. Más arriba del bosque empieza la zona de transición hacia el páramo de frailejones y pequeñas lagunas y cascadas escondidas.

Aguas hediondas

Nuestro último punto del viaje son las maravillosas termas Aguas Hediondas al oeste de la ciudad de Tulcán, vía Tufiño. El nombre de las termas es por el alto contenido de azufre que proviene del volcán Chiles. Al llegar al sitio, se percibe en el ambiente un leve olor a huevo podrido. Pero no está mal y las piscinas construidas en medio del páramo son sensacionales.

Al fondo del valle en donde se encuentran las piscinas, hay un gran acantilado con pequeñas cascadas y bosques primarios que parecen haber salido de un cuento de hadas.

No espere más, arme un viaje entre su familia o con amistades y salga a conocer estas increíbles rutas llenas de misterio y encanto por descubrir lo nuestro.           

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