MÚSICA

Carlos Paúl: la esencia de un cantante de alto vuelo

El quiteño es reconocido en el mercado Inglés gracias a que ha sabido inyectarle pasión a su carrera discográfica. ¿Cómo conoció a Juanes? La Verdad charló con el artista.
viernes, 26 de junio de 2020 · 07:00

A Carlos Paúl Velásquez no le regalaron nada, todo lo conseguido internacionalmente le ha costado mucho esfuerzo. Y es que desde que tenía 6 años de edad supo que la música era lo suyo. Lo entrevisto a través de una videollamada, pero la conversación es como la de dos grandes amigos que se encuentran después de muchos años para tomar una taza de café. Esta vez, a miles de kilómetros de distancia.

Carlos vive en Londres, en un pequeño apartemento al Este de la ciudad, en donde tiene su estudio. “Antes de la pandemia ya trabajaba desde casa, así que no me tomó por sorpresa, por lo menos esta parte de la situación, aunque ahora quienes hacemos música no tenemos mucho trabajo”, cuenta. Pero cómo empezó a cantar. Cómo se dio cuenta que era bueno para eso. Fue con el Himno Nacional, cuando lo escogieron en la escuela para que lo cante. Ahí empezó la aventura.

“A los siete años ya escribía canciones. Le escribía a la naturaleza, eran cosas de niños, pero a esa edad ya empezaba a dar mis primeros pasos en esto que amo”, dice. Luego vinieron presentaciones escolares, en la escuela Don Bosco, en La Tola, en la ciudad de Quito y desde esa época a la fecha no ha parado de trabajar.

La mamá de Carlos es ibarreña. Eso hizo que desde niño su vida siempre esté entre Ibarra y Quito. La secundaria la cursó en el colegio Sánchez y Cifuentes, en la Ciudad Blanca, en donde formó, junto con algunos compañeros de clase, la banda Distorsión. El nombre salió del pedal de una guitarra eléctrica. “En octubre estuve en Ecuador y volvimos a encontrarnos con los integrantes de la banda después de 20 años. Hicimos un evento súper chevere”, relata y mientras lo hace se emociona. Y es que no lo puede evitar, pues el regresar a sus raíces, cada vez que puede, lo mantiene en paz.

“Distorsión nos marcó a todos. Fuimos una buena banda dentro de nuestras posibilidades. Nuestras canciones pegaban”, asegura.

En 2009, Carlos fue nominado al Premio Revelación del Año en los GSD en el Latinoamerica Music Awards. Pero antes ya tocaba en grandes eventos en Londres. “Fue la comunidad colombiana la que me abrió las puertas en Inglaterra. Ellos me apoyaron desde el inicio, además que son considerados como los más entradores en este país”. Carlos se fue de Ecuador en el año 2000. Por suerte, su madre estaba instalada en esa nación dos años antes y eso hizo que sus primeros meses en Londres no sean tan complejos.

La amistad con Juanes

Fue una casualidad. Carlos trabajaba en una producción discográfica en un estudio de grabación. No sabía que ese estudio era el mismo que usaba el cantante colombiano Juanes. “Llegamos al mismo tiempo al estudio, se bajó del taxi, le saludé normal. Fue graciosa la experiencia porque me encantaba la música de Juanes. Él es una persona súper humilde, noble, no se deja sentir como la estrella que es”, recuerda.

Empezaron a hablar, luego fueron a tomar un café. “Cuando los dos poníamos azúcar al café, me llegó el impacto de que estaba con el ganador de 20 premios Grammy, uno de los cantantes más grandes que ha dado Colombia. Luego hablamos mucho, le pasé las canciones del segundo disco, que se llama La Descarga, en donde es notable la influencia de Juanes y le gustó mi trabajo”. Si todo sale como está planificado podría aparecer en el mercado musical algún dueto entre los dos artistas.

Trabajo actual

En la actualidad trabaja en una nueva producción. Asegura que se arriesgó a interpretar varios géneros. “Antes de la cuarentena tomé la decisión de relajarme, sin pensar en el resultado de cualquier proyecto. Encontré paz en esto, en escribir cosas que no dejan de ser mías, mi lírica, mi manera de conectar los acordes. Quiero probar en otros géneros. Me gusta la bachata, pero estoy consciente que lo mío es el rock”, dice. Ahora trabaja con un productor que vive en Italia y es de República Dominicana, para lo que será su nuevo trabajo discográfico.

Para Carlos, hay un después de la canción Despacito, de Luis Fonsi. Siente que a raíz del éxito que tuvo, en Inglaterra se empezaron a abrir más puertas. “Hoy se escucha más salsa, reguetón, merengue. Eso no pasaba antes”.

Seguramente en los próximos meses escucharemos el resultado del trabajo silencioso que ahora hace Carlos Paúl, este quiteño nacido un primero de mayo de 1980, que estudió los primeros niveles de psicología, carrera que abandonó por la música, pero que piensa terminarla. “Ninguna meta es imposible de alcanzar. Todo se puede lograr. Conseguir las cosas que uno quiere con esfuerzo es lo que te deja ese sabor agradable en la vida”.

Amiga tú es uno de los últimos trabajos de Carlos Paúl, a ritmo de Bachata. Échale un vistazo.

 

 

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